
La visión simplista de la democracia en Venezuela se basa en un gobierno de mayorías que imponen su voluntad, y deja a un lado componentes esenciales de la idea de democracia, a saber, la inclusión, el reconocimiento a las minorías, la tolerancia y el respeto a la disidencia.
El sistema parlamentario es un ejemplo de lo anterior. Sin embargo, si damos un paseo por la historia de nuestra Asamblea Nacional, notaremos que tanto el PPT como Podemos ocuparon cargos dentro de la directiva de la AN como parte de la alianza con el partido de gobierno.
Hasta hace días, el jefe de la fracción del partido Patria Para Todos ocupó la segunda vicepresidencia de la casa de las leyes; con una triquiñuela legal fue apartado de ese cargo, así como con triquiñuelas legales han sido justificados tantos atropellos a lo largo y ancho del país. Lo más grave de esa situación es que el hemiciclo donde suceden esas aberraciones legales se supone es el espacio de debate y reconocimiento de las minorías por excelencia en la democracia, en teoría al menos.
Fundación para la Cultura Urbana
En tiempos de arrase, le ha tocado en esta oportunidad a Econoinvest, Casa de Bolsa, pagar los platos rotos del mal manejo de la política monetaria del país, causa principal de la crisis que en estos momentos atravesamos. Es momento de recordar que desde Econoinvest surge la Fundación para la Cultura Urbana, una iniciativa de construcción de ciudadanía y espacios para el desarrollo de las artes en nuestro país. Vaya desde aquí nuestro reconocimiento a la labor que han llevado a cabo siempre y nuestro saludo solidario ante la adversidad que en estos momentos atraviesan.